EL PRÓXIMO DILUVIO
Juan había salido de casa muy temprano con sus amigos, debido al
pronóstico de lluvia que se esperaba, no querían mojarse del todo aunque
todavía tenían que caminar una larga distancia para llegar a la parada de
autobús.Caminaron un buen tiempo sin que nada sucediera hasta que
empezaron a ver que lluvia caía del cielo, una gota, dos gotas, ¡miles de gotas
al mismo tiempo!; se escuchaban resonar como si no hubiese quien la parase, la
lluvia estaba decidida, por montones y montones inundaba sus cuerpos, se
resignaron, se dieron por vencidos; la lluvia no pararía ni aunque ellos
pidieran que los cielos fueran cerrados.

El versículo dice: “Y haré descender la lluvia en su tiempo;
lluvias de bendición serán”. (Ezequiel 34:26)
Así como es enviada lluvia para regar los campos para el tiempo de
la siega habiendo dado estos fruto, Dios se propone derramar lluvias de
bendición sobre su pueblo. Para los que hayan creído en Él será el momento de “resignación”
más esperado de todos porque el que haya estado con Dios, la única cosa natural
que sucederá será su Santo Espíritu.
En la Biblia existen dos tipos de diluvios. Dios dijo en Génesis
9:11 que no destruiría más la tierra por medio de un diluvio ¿por qué entonces
habría de haber otro diluvio? La respuesta es sencilla: porque por medio del
Espíritu Santo, Dios inundará la tierra (Considerar Joel 2:23-31) y toda ella será cubierta de su gloria.
Pero ¿sobre quiénes Dios está dispuesto a derramar su Santo
Espíritu? Sobre aquellos que le obedecen (1 Juan 3:21-24) No como en el
principio que los hombres a causa de su maldad se inundaron (Génesis 6:5)
Pero será en el segundo a causa de los fieles que otros conocerán
de Él (ver la palabra “profetizar” encontrada en Hechos cap. 3), por tanto los
justos deberán creer en el diluvio que se aproxima aunque los impíos no quieran
aceptar realmente lo que está sucediendo, "como en los días de Noé, así
será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días antes del diluvio
estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entro en el arca, y
no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será
también la venida del Hijo del hombre”(Mateo 24:37-39) Estos mismos andarán
vagando en sus pecados sin saber que por medio de “la oración y la confesión de
nuestros pecados” es que “debemos preparar el camino del rey” (CPI, 594.4)
(considerar Hechos 3:19,20). Mientras nos entregamos a Él apartémonos de
nuestros pecados e imploremos por su Santo Espíritu para que al hacer la obra
de Dios nosotros llevemos mucho fruto “porque separados de Mí nada podéis
hacer” (Juan 15:5). La promesa se
cumplirá, eso ¡es seguro! Pero sólo en aquellos que la reclaman.
“Con Dios caminó Noé” (Génesis 6:9) y disfrutó de las bendiciones
del diluvio. Mientras adelantamos la Venida del Señor ¿quieres tu caminar con
ÉL? “Porque el derramamiento del Espíritu Santo no parará ni aunque se pidiera
que los cielos fueran cerrados.”
Fotos tomadas de:
http://pulso.um.edu.mx/pulso/
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