jueves, 15 de octubre de 2015

¿YA SE MURIÓ TU "YO"?

LA VIDA POR MEDIO DE LA MUERTE.
"El agricultor conserva el grano cuando lo arroja a la tierra. Del mismo modo será conservada aquella vida que se da generosamente al servicio de Dios y del hombre."

"La siembra enseña una lección de generosidad. 'El que siembra con generosidad, generosamente también segará' 2a. Corintios 9:6.
El Señor dice: 'Bienaventurados vosotros que sembráis junto a todas las aguas' Isaías 32:20. Sembrar junto a todas las aguas significa dar dondequiera que se necesite nuestra ayuda. Esto no será causa de pobreza. 'El que siembra generosamente, generosamente también segará'. Al esparcir la semilla, el sembrador multiplica. Del mismo modo, al compartir con otros aumentamos nuestras bendiciones. La promesa de Dios asegura abundancia, para que sigamos dando.
Más aún: al impartir bendiciones en esta vida, la gratitud del que las recibe prepara el corazón para recibir la verdad espiritual y se produce una cosecha para vida eterna.
Mediante la acción de echar el grano en la tierra, el Salvador representa su sacrificio por nosotros. 'A menos que el grano de trigo caiga en tierra y muera,' dice Él, 'queda solo, más si muere, lleva mucho fruto' Juan 12:24. Únicamente por medio del sacrificio de Cristo, la Simiente, podía obtenerse fruto para el Reino de Dios. De acuerdo con la ley del reino vegetal, la vida es resultado de la muerte.
Lo mismo ocurre con todos los que dan fruto como colaboradores con Cristo; el amor y el interés propios, deben perecer; la vida debe ser echada en el surco de la necesidad del mundo. Pero la ley del sacrificio del yo, es la ley de conservación propia. El agricultor conserva el grano cuando lo arroja a la tierra. Del mismo modo será conservada aquella vida que se da generosamente al servicio de Dios y del hombre."
 

Educación, pág. 68.
Elena G. de White

¿Qué esperamos para dar generosamente nuestra vida a Dios y servir a los demás?

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