- ¡Buenos días doña Paula!
- ¡Buenos días muchacho! Ye le he puesto ofrenda a su mamá, como ustedes no creen. Así para que no se pierda esa almita.
Doña Paula y muchas personas quedan indignadas de que los cristianos protestantes, más aún los adventistas del séptimo día, no rendimos honor a nuestros muertos cuando se acercan las festividades de noviembre.
Doña Paula creía que hacía un favor a la familia, evitando que el alma de la abuela anduviese triste, solitaria rondando por ahí, porque su familia no le recuerda el día 2 de noviembre.
Sin embargo, a doña Paula le cuesta mucho entender que el legado de la abuela trasciende mucho más que el recordarla una vez al año con incienso y mucha comida bajo una fotografía suya.
Un corito para niños dice:
"Jesús volverá, todo ojo le verá [...] desde pequeña lo escuché, de mamá"
"Jesús volverá, todo ojo le verá [...] desde pequeña lo escuché, de mamá"
Allí reside el verdadero legado de la abuela, una mujer que enseñó a sus hijos que había una esperanza de que veríamos a nuestro Salvador, Cristo resucitado que vendrá por cada uno de sus hijos para darles vida eterna. Enseñanza que a su vez estamos aprendiendo los nietos y aún los primeros bisnietos.
¿Estamos tristes cuando recordamos a la abuela? Un poco, sí, pero sabemos que cuando una persona muere creyendo en Jesucristo como su único salvador, el morir le es ganancia <<Filipenses 1:21>>
La abuela, ya nada sabe. <<Eclesiastés 9:5>> Sin embargo tenemos el reto de pregonar las verdades de salvación, que ella nos enseñó a personas como doña Paula. Satanás está empeñado en hacer que nos fijemos en las cosas de este mundo, así, cuando miramos la celebración del día de los muertos, recordando a personas que nunca volverán en carne y hueso parece una celebración poco satisfactoria si la comparamos con la promesa de que los muertos en Cristo resucitarán primero <<1 Tesalonicenses 4:16>>
Este mundo está lleno de dolor y muerte, males que sólo serán vencidos cuando Cristo venga a restaurar la Tierra y a rescatar a su pueblo. Mientras tanto, es nuestro menester llevar las verdades de Salvación a todo el mundo.
Que en estas fechas, podamos ser un faro de luz, que alumbre esos corazones adoloridos, golpeados por las penas que el pecado ha provocado. Que en vez de inmiscuirnos en estas celebraciones, más allá del espiritismo implicado en las mismas, seamos un ejemplo de personas que se aferran a una promesa mucho mayor, de que toda esa muerte y dolor serán resueltos cuando Jesús vuelva por segunda vez a esta Tierra <<Apocalipsis 21:4>>
¿Tienes una "doña Paula" cerca de ti? ¿Estás preparado para compartirle promesas mucho mayores para su vida, que 24 horas de recuerdos por sus difuntos? ¿Estás preparado para compartirle las verdades de Salvación?
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