Juan 3:16, es un
versículo que todos los cristianos se saben de memoria, o la
mayoría, y sin lugar a duda es uno de los versículos favoritos de
al menos algunos millones de personas, basta que en algún ejercicio
bíblico te pidan decir un versículo de memoria, para que de manera
automática empieces con un: “De tal manera amó Dios al mundo...”
¿Pero hemos analizado
con profundidad este versículo? -¡Claro, habla del amor!- Me podrás
decir con tono “sobrado”, de la salvación me dirán otros, pero
se han puesto a pensar lo que significa dar a un hijo, tu único
hijo, pues es que no tengo hijos me recriminarán algunos, ¡es un
enorme sacrificio! -con tono solemne y triste- me dirán los más empáticos.
La semana pasada me topé
con un gran tema, quien predicaba, contaba con lujo de detalles como
en un ataque de culpa y queriendo sentir lo que los antiguos
israelitas sentían al sacrificar a un cordero para pedir perdón por
sus pecados, y como no tenía ningún cordero, pichón o buey a la
mano, tomó a su mascota, un lindo perrito de rizos blancos muy
saltarín y tierno, poniendo las manos sobre el animal, y elevando
una sentida oración pidiendo perdón por sus pecados, comenzó a
degollar a este perrito...
Y debes sentir en este
momento lo que todos sentimos ese sábado, ¿qué clase de locura es
esta? ¿por qué nadie le pide que baje del púlpito? ¡mató a un
animal inocente!
¡Tranquilos! Nadie mató
a nadie... Pero se dan cuenta cómo la indignación y otros
sentimientos más llegan a ustedes con la muerte de un animal que no
conocen.
Hace más de 2000 años
un Dios que nunca has visto cara a cara mandó a su Hijo a morir por
ti, y tú después de haber escuchado tantas veces esa historia ya
no sientes indignación, dolor, tristeza, etc; no te palpita el
corazón fuerte por esa muestra de amor, Dios mandó a su Hijo, el
único que tenía para que muriera por ti y por mi, para que fuera
maltratado, golpeado, insultado... De tal manera amó Dios al mundo
que envió a su Hijo unigénito... Así Dios te demostró su amor,
¿cómo se lo demuestras tú?
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