¿Cómo testificar?
Si nosotros miramos hacia al cielo y escogemos algún punto y pudiéramos ver más allá de lo que a simple vista se aprecia, podríamos observar alrededor de 1500 galaxias en ese punto, todas ellas creadas por Jesús.
Este mismo Jesús que creó millones de estrellas y planetas, escogió venir a morir por nosotros, y cuando digo nosotros, no me refiero a ti y a mi, solamente, hablo de todos nosotros, y esto incluye hasta a tu vecino, e hizo esto con el deseo de que tu vecino se sentara con Él en el trono del universo (Apoc. 3:20).
Ahora que sabemos esto, ¿cómo
podremos no decirles a nuestros vecinos sobre tal sacrificio y sobre
tan grande invitación? ¿Cómo no testificamos de del gran amor de
nuestro Dios?
Dice Elena G. De White: “Cristo
impartirá a sus mensajeros el mismo amor que Él sintió por los
perdidos”, y amigos si aún no sentimos este amor, algo estamos
haciendo mal.
En Juan 1:5, se nos muestra que debemos
cooperar con el Espíritu Santo para preparar nuestras mentes, a fin de que podamos comprender a la luz.
“Los cristianos deberían dejar atrás
todas las disenciones y entregarse por completo a Dios, para ir y
hablar a quienes no conocen de Él”, dice Elena G. De White, pero nos empeñamos en discutir sobre el orden del culto o la vestimenta de mi hermano.
Con gran asombro he visto varias noticias sobre la visita del Papa Francisco a Estados Unidos y la invitación que le hizo el Congreso a hablar en pleno, y por primera vez un líder religioso, disfrazado de líder de estado, hablará en la Asamblea General de la ONU, oímos de guerras y rumores de guerras, Obama a pedido permiso para declarar la guerra al estado islámico ISSU, entre muchas otras.
Entonces con todas estas señales que
han estado ocurriendo estas semanas deberíamos enfocar más que
nunca nuestra deseo de darnos por entero a Dios y proclamar el
pronto regreso de Jesús, es tiempo de convertirnos de espectadores a
participantes.
A veces pensamos que no tenemos el don
de predicar o de compartir el amor de Dios, sin embargo si nosotros
hacemos crecer y fortalecemos nuestra relación con Dios, debemos
estar seguros de que Él nos usará, porque quien está en Él lleva
mucho fruto.
Alguna vez me contaron una historia de
un pastor que dijo: “Cualquiera que puede leer, puede dar estudios
bíblicos”, inmediatamente después una persona se le acercó y le
dijo: “Pues yo no sé leer, pero deme unos cuantos de sus folletos
para estudios bíblicos”, aquel hermano iba con sus vecinos y les
decía: “Yo no sé leer, ¿puede hacerme el favor de leer esto para
mi? No mucho tiempo después este hermano llevó 11 almas a los pies
de Cristo.
¿Y aún así nosotros como jóvenes
seguimos limitándonos? No te limites, la testificación no es algo
complicado, debe ser natural y fácil, así como Jesús lo hizo,
haciendo el bien, sanando enfermos, haciendo amistades, etc. Nos
sorprenderemos mucho si nos dejamos guiar por Dios hacia aquellos que
necesitan de una palabra de ánimo, o de un empujoncito para hacer el
bien, de un abrazo, simplemente al comenzar el día ora y pregúntale
¿A quién he de ir hoy Señor? Y entonces veamos como Dios nos
brinda oportunidades de hablarle a nuestras familias, amigos,
compañeros de trabajo, vecinos, gente en el autobús, en las tiendas
o donde quiera que estemos.
Dios es capaz de tornar cualquier oportunidad de platicar en una oportunidad de vide eterna, de compartir el mensaje, busquemos oportunidades y
oremos porque cada una de nuestras conversaciones nos lleven a Jesús.
En exactamente una semana se iniciará
el programa “Conectados para salvar”, te invitamos a que te unas,
no dejes pasar esta oprtunidad para hablarlesv del amor de Cristo a
aquellos que te leen diariamente y deja que todo lo que eres testifique de Cristo Jesús.
¡Cristo viene pronto!
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