El miedo es una reacción natural ante algo que puede significar un peligro, hay una cascada muy compleja de reacciones químicas que se llevan a cabo cuando nos encontramos con miedo. En muchas ocasiones, el miedo no nos deja tomar las mejores decisiones. Hay una razón por la cual en los simulacros e instrucciones para casos de emergencia, la primer indicación es: "Conserve la calma". Y es que hay muchas historias verídicas alrededor de personas que resultan heridas o mueren durante un terremoto (por ejemplo), no por que se haya caído una estructura, sino porque olvidaron conservar la calma, porque salieron corriendo sin sentido.
Correr es una reacción natural cuando el peligro se acerca, estamos programados para salir corriendo cuando el peligro es inminente.
Pero, ¿qué pasa cuando correr no es la mejor opción para enfrentar la situación? ¿qué pasa cuando por el contrario, la situación no es en realidad un peligro?
En la Biblia encontramos la historia de un joven que, simplemente salió corriendo. ¿De qué huía? Marcos 14: 50-52 dice:
"Entonces todos sus discípulos lo dejaron (a Jesús), y huyeron. Pero un joven lo seguía, cubierto sólo con una sábana. Ellos (los judíos) lo prendieron, y él, dejando la sábana, huyo sin vestido".
La situación por sí misma parece un caos. Jesús acaba de ser aprehendido por los judíos, objeto de las múltiples acusaciones que le imputaban, muchas de ellas de ellas irónicas y hasta ridículas. Entre toda esta confusión, los discípulos huyen. Pero llama la atención este joven, que a pesar de todo lo que está sucediendo, se queda para seguir de cerca a Jesús, un seguidor fiel de Jesús en toda regla, seguidor de Jesús hasta que tiene que enfrentar su discipulado cara a cara con los judíos. Lleno de miedo, este joven sale huyendo, deja la sábana con que estaba cubierto, sale corriendo desnudo.
A casi 2000 años de este acontecimiento, tristemente vemos como muchos jóvenes seguimos huyendo, corriendo desnudos. Pareciera que somos fieles seguidores de Cristo, cumplimos con todo lo que se espera de un buen seguidor de Cristo (al interior de una iglesia). Pero cuando nos vemos forzados a testificar al mundo sobre nuestro discipulado, cuando nos prenden de la ropa para que digamos que seguimos a Cristo, entramos en pánico, al no saber qué hacer, salimos corriendo desnudos.
Pero no todo son acusaciones, en este día, amigo lector. La empatía por delante, para analizar por qué nos da miedo que nos tomen las ropas y nos veamos obligados a testificar. Posiblemente la respuesta esté online. Toma un momento y abre tu perfil en alguna red social (Facebook, Twitter, Tumblr, étc...)
<< Música de espera>>
¿Listo? Continuemos. Fíjate bien, ¿qué es lo contiene tu perfil? ¿Acaso es el perfil que esperaríamos de un Cristiano? ¿Hay insultos o burlas a quién le va a un equipo diferente de futbol? ¿Hay mujeres u hombres desnudos? ¿Hay invitaciones para asistir a tu iglesia el sábado? ¿Hay publicaciones compartidas desde el perfil JOAMI Alpinos? (Sí, un comercial >.< )
Y es que tememos hablar de Cristo cuando sabemos que no reflejamos muy bien a Cristo, si tus perfiles en las redes sociales, no reflejan a Cristo, posiblemente tu vida tampoco. Y está bien amigo, somos humanos, cometemos errores, pero somos seres pensantes y sabemos reparar los errores.
Sin embargo, debemos poner todo de nuestra parte para enmendarnos y ser buenos cristianos al exterior de nuestras iglesias porque Dios dice: "Poco es que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y restaurar el remanente de Israel. También te dí por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo último de la Tierra". (Isaías 49: 6)
Es bueno que cantes, prediques, visites personas de la iglesia. Pero Dios quiere más de cada uno de nosotros. Quiere que llevemos la salvación y que proyectemos ese magnífico plan de salvación a todo el mundo.
¿Quieres formar parte de algo especial?
¿Quieres que formar parte de algo que en muchos años se cuente como una gran hazaña y que tu nombre aparezca en muchas de las anécdotas que se recuerdan acerca de este acontecimiento especial?
¡Esta es tu oportunidad!
Estamos a punto de embarcarnos, en una grandiosa y noble tarea. Llevar el mensaje de salvación a través de un programa de testificación serio por internet. Sólo Dios sabe los alcances maravillosos que tendrá el programa Conectados para Salvar. El regreso de Cristo es inminente, la lluvia tardía es inminente. Dios quiera que cada uno de nosotros podamos limpiar nuestra vida (y nuestros perfiles) para que no vayamos a testificar, vestidos sólo con una sábana, por el contrario, vestidos con la gracia de Cristo para que no tengamos miedo de salir corriendo, sino que enfrentemos el gozo de hablar de Jesús, el gozo de ser parte de algo especial, el gozo de llevar almas a los pies de Jesús.


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