Programa JA: Barro en sus manos
(5 de Febrero)
Objetivo: enfatizar en
los jóvenes la importancia de ser humildes y dejar que dirija nuestras vidas y
que nos muestre el camino a seguir para estar junto con él en la eternidad.
Preparativos previos: preparar
un gran cartelón donde este escrito el tema “barro en sus manos” y colocar una
imagen de Jesús realizando un utensilio de barro, dándole horma a este
instrumento. Tener un video preparado sobre el trabajo que hace un alfarero.
Ejercicio de canto: enseñar y cantar el canto “yo
quiero ser un vaso de honra”
Bienvenida: pasaran 10
jóvenes al frente y en sus manos llevaran en un recipiente barro, plastilina o
alguna sustancia que pueda moldearse, de manera que se pondrá una música y
mientras esto pasa los jóvenes empezaran a moderar cada una de las letras que
forman la palabra bienvenido, y al finalizar el canto todos levantaran sus
creaciones y darán la bienvenida a los miembros de la iglesia. O también pueden
pasar uno por uno llevando en sus manos ya la imagen de las letras simulando
que están hechas de barro y puede leer una frase que hable sobre como DIOS nos
transforma y así formar la palabra bienvenido.
Lectura bíblica: jeremías 18:6. Se les da 2 o 3 minutos a los
hermanos para memorizar y luego unísonos repiten el versículo.
Dinámica:
1. Pida al grupo que opine sobre cuál
es la obra más grande de Dios.
2. Coloque la caja con el espejo en
un lugar donde se facilite la actividad. Diga al grupo que la caja contiene la
obra más grande de Dios. Pregunte al grupo: ¿Qué creen que hay dentro de la
caja? El grupo intentará adivinar su contenido.
3. Pida voluntarios que quieran mirar
dentro de la caja. Hable con ellos aparte y explíqueles que podrán ver, pero no
dirán lo que vieron dentro de la caja. Ya que en la caja hay un espejo, los
participantes se verán ellos mismos y en ese momento reconocerán que la mayor
obra de Dios son precisamente ellos.
4. Enfatice la importancia que
cada persona tiene para Dios.
5. Compitan en grupos para
encontrar pasajes bíblicos que tratan este tema.
Material:
Una caja con tapa y un espejo pegado
al fondo.
Tiempo: 10 minutos
Objetivo:
Valorar a las personas como la mayor
obra de la creación de Dios.
Desarrollo:
Jeremías 18–19
Introducción:
En el capítulo 18 el profeta visita
la casa del alfarero y le observa moldear el barro, mientras que en el capítulo
19 lleva una vasija terminada y la rompe en el valle de Himno. El primer acto
es un cuadro de la gracia de Dios; el segundo, de su juicio. Al considerar al
alfarero y el barro se puede ver un cuadro de nuestras vidas y relación con
Dios. Cada objeto tiene su significado.
I. Dios es el Alfarero
A. Una persona.
Nuestras vidas no están en las manos
de alguna «fuerza» invisible o «destino» ciego; están en las manos de una
Persona: el Dios todopoderoso. Dios no es simplemente nuestro Creador; es
nuestro Padre y tiene un interés personal en nuestras vidas. Él es el Alfarero.
Véase Isaías 64.8.
B. Poder.
El barro no puede moldearse a sí
mismo; sólo Dios tiene el poder para dirigir nuestras vidas. Él aclara en
18.6–10 que es soberano sobre todas las personas. No podemos ser bendecidos si
discutimos con Él o tratamos de decirle lo que tiene que hacer; véase Romanos
9.20–24. Por supuesto, esto no quiere decir que Dios es culpable de los pecados
de los hombres ni de los fracasos de las naciones.
C. Un plan.
El alfarero tiene un plan perfecto
para el barro; ve en su mente el producto terminado. Dios tiene un plan
perfecto para nuestras vidas (Ro 12.1–2; Ef. 2.10; Filp 1.6). Nosotros no
podemos ver el producto terminado, pero Él nos promete que es maravilloso (1 Co
2.9).
D. Paciencia.
El alfarero trabaja con paciencia con
el barro, moldeando tiernamente su forma. Dios dirige con paciencia nuestras
vidas, tratando de cumplir su voluntad. A menudo usa las manos de otros para
ayudar a formarnos: padres, maestros, otros creyentes, incluso los que nos
persiguen. Demora hacer un producto que valga la pena y Dios está dispuesto a
esperar.
II. Nosotros somos el barro
A. Por supuesto, en el mensaje de
Jeremías el barro representaba al pueblo de Judá, pero no nos equivocamos al
aplicarlo a nuestras vidas.
B. Los creyentes son los vasos de
Dios, moldeados por Él para contener el tesoro del evangelio (2 Ti 2.19–21; 2
Co 4.7; Hecho 9.15).
C. Los seres humanos están hechos de
barro; el barro es polvo mezclado con agua. Somos polvo (Sal 103.14), pero el
agua del Espíritu de Dios nos ha dado vida mediante la fe en Cristo.
D. El barro no tiene gran valor en sí
mismo, pero puede convertirse en algo grande si lo moldean manos apropiadas y
para el propósito apropiado. Nadie puede calcular el tremendo potencial en la
vida de un individuo.
E. La cualidad más importante del
barro es que se somete. Si no se somete a las manos del alfarero, se arruinará.
El barro no se puede auto moldear; tiene que tener al alfarero.
F. No hay cristianos «de cosecha
propia» en la voluntad de Dios. Cuando decimos «el barro no puede auto
moldearse», no sugerimos que las personas no juegan ninguna parte en el
Cumplimiento de la voluntad de Dios. No somos inactivos ni resignados, simples
montones de barro en las manos de Dios. Él quiere que cooperemos en la oración,
la meditación, la obediencia a su voluntad y al rendirnos a su toque tierno.
III. La vida es una rueda
A. El alfarero hace girar la rueda con
rapidez y es el único que controla su velocidad.
B. A nuestras vidas como creyentes no
las controlan la suerte ni la casualidad; Dios las controla. Él arregla las
circunstancias de la vida que nos moldean.
C. Él fue quien dispuso que el joven
José fuera a Egipto, donde sería moldeado como gobernante.
Tal vez nos preguntemos sobre las
circunstancias de nuestras vidas y pensemos que Dios ha sido riguroso con
nosotros, pero un día nos daremos cuenta de la verdad de Romanos 8.28 y
afirmaremos que todas las cosas en efecto ayudaron a bien.
D. Lo más importante en cuanto a la
rueda no es su tamaño (algunas vidas son más cortas que otras), sino su centro.
Si la rueda está «centrada», todo estará equilibrado.
E. Cristo es el centro de la vida
cristiana consagrada (Mt 6.33).
IV. Desobedecer estropea
A. Sería maravilloso si el barro
siempre se sometiera a las manos del alfarero, pero este no es el caso. El
profeta vio que la vasija se estropeó. ¿Tiró el alfarero el barro y empezó con
un nuevo montón? No, lo volvió a hacer.
B. Este es un cuadro de la rebelión
del hombre y su restauración por la gracia de Dios. ¿Por qué se estropeó el
barro? Debido a que quería salirse con la suya (véase 18.11–12).
C. Cuán a menudo nosotros como
cristianos estropeamos nuestras vidas haciendo nuestros planes fuera de la
voluntad de Dios.
D. Si sólo pudiéramos ver el producto
terminado que Dios ha planeado, nunca le
desobedeceríamos. Es triste, pero
pensamos que sabemos más que Él acerca de la vida.
E. Dios en su gracia nos perdona y
«nos hace de nuevo». Algunas veces usa pruebas difíciles para conseguir que nos
sometamos.
F. Invirtió veinte años moldeando a
Jacob, quien al final llegó a ser un instrumento útil.
G. Después de que estropearon sus
vidas, Dios les dio una segunda oportunidad a David, Jonás y Pedro.
H. Primera de Juan 1.9 es una promesa
maravillosa de perdón, pero no es una excusa para la desobediencia.
V. Las pruebas es el horno
A. Jeremías no menciona el horno del
alfarero, pero tenía que estar allí. Ninguna vasija sirve para algo mientras no
haya atravesado el horno.
B. El calor le da al barro fuerza y
belleza, e incrementa su utilidad y valor.
C. La vida debe tener sus hornos.
D. Job atravesó el horno del dolor
(Job 23.10) y 1 Pedro 4.12ss habla del horno de la persecución.
E. Los tres jóvenes hebreos fueron
arrojados en el horno y descubrieron que el Alfarero estaba allí en el fuego
con ellos (Dn 3.19–25).
F. Dios sabe exactamente cuánto
calentar el horno; sabe exactamente cuántas pruebas podemos soportar (1 Co
10.13).
G. Los cristianos que han vivido
protegidos, fuera de los hornos de Dios, se pierden muchas de las bendiciones
de su gracia que reciben quienes han estado dispuestos a sufrir con Cristo y
por Él.
H. Cuando las pruebas nos salen al
paso, debemos rendirnos al Alfarero y permitirle que haga su voluntad.
VI. El juicio es la vasija quebrada
A. En 19.1–13 Jeremías se fue al
valle de los hijos de Hinom, lugar que los judíos dedicaron a la adoración a los
ídolos.
B. Algunos de los peores pecados en
la historia judía se cometieron en ese lugar; véase 7.31. El nombre «hijos de
Hinom» se escribía «ge-Hinom» y con el correr del tiempo se convirtió en
«Gehenna», en griego, la palabra que usa el NT para el infierno.
C. El rey Josías convirtió este lugar
idolátrico en el basurero de Jerusalén (2 R 23.10). Qué terrible cuadro del
infierno: el eterno basurero del universo.
D. Esta vez el profeta trajo una
vasija terminada y sosteniéndola ante los ancianos de la tierra predicó un
sermón de juicio. «Vosotros os habéis olvidado de Dios y habéis adorado ídolos
aquí. Vosotros habéis pecado contra su Palabra.
E. Pero viene pronto el día cuando
este valle no será llamado “Tofet” (ardiente o inmundicia), sino “Valle de la Matanza”.
El juicio se avecina sobre Judá». Entonces rompió la vasija y nunca más podría
repararse.
F. Véanse los versículos 10–11. Una
nación o la vida de un individuo pueden llegar al «punto sin regreso». Si el
barro se endurece, ya no puede ser modelado. Qué importante es rendirse a
Cristo en la vida
El Faraón de Egipto mostró un corazón
duro ante los propósitos de Dios. Por lo tanto paso por Juicio.
G. Dios quiere que seamos
instrumentos útiles. Una vasija no produce nada; sólo recibe, contiene y da. Recibimos
sus bendiciones y se las damos a otros.
H. Todo lo que Dios pide es que
estemos a su disposición, que seamos limpios y estemos vacíos.
I. Véase 2 Timoteo 2.19–21, donde
Pablo nos advierte que nos apartemos del pecado. Si estamos demasiado llenos de
nosotros mismos, Dios no puede llenarnos, y si no estamos llenos, no podemos
darle nada a otros.
Conclusión:
Que el Señor nos ayude a ser vasijas
de honor, apropiadas para el uso del Maestro. Si usted no se deja moldear por
Dios, sufrirá perdida y se identifica con una persona que no tiene el Espíritu
de Dios.
Canto final: el canto tema “yo
quiero ser un vaso de honra”
Oración final: se invita a
las personas que deseen que se ore por ellas para ser cambiados por nuestro
Dios.
Fuente: http://www.tuespaciojoven.com/index.php/material-joven/programas/169-programa-ja-barro-en-sus-manos






