lunes, 19 de septiembre de 2016
Oye Dios, ¿Estás seguro que YO?
La historia de Moisés es sin duda una de esas historias motivantes, desde el comienzo Dios lo utilizó para hacer cosas realmente impresionantes.
Pasaron 40 años desde que Moisés huyó desesperadamente de Egipto. Durante ese tiempo trabajó de pastor y vivió en el desierto, se casó con Séfora y tuvo hijos. Su suegro era Jetro, un sacerdote de Madián. Y ahora, a los 80 años, Dios lo llama porque tenía preparado un plan para él. ¿Extraño, no?
Dios le pide algo importe, que era sacar de Egipto a su pueblo. ¡Pero entonces surge la primera excusa, sin saber de todo lo que iba a poder ser capaz!
<<Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Éxodo 3:11>>
Creo que las palabras de Moisés eran de inferioridad, ¡PRIMER GRAN ERROR!
Bueno, supongo que te ha de haber pasado a ti, o por lo menos al primo de un amigo y te lo han contado, ¿Ves? Eso de sentirse inferior no te pasa únicamente a ti.Imagínate, 40 años cuidando ovejas, llevando una vida probablemente cómoda o estando acostumbrado en su zona de confort y de repente Dios lo llama a ser el líder de casi 1.000.000 de personas…y aparte de todo.. ¡en esclavitud! ¡Wooow!
Y, ¿Qué responde Dios a todo esto? Éxodo 3:12 nos dice <<Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo….>>
Es un nuevo año eclesiástico en nuestra Misión y no se si este año que comienza tienes algún cargo, tal vez si o tal vez no pero ESO NO ES EXCUSA para no trabajar, desde la cosa más sencilla en la iglesia puedes ser de gran ayuda, además, Dios te llama a dar testimonio delante de tus compañeros, ahí en tu escuela o en tu trabajo. Te llama a desafiar a los tibios y apáticos. A comprometerte con el servicio en la iglesia.
Ahora cuando algún líder o pastor te invite a participar, no tomes tu decisión en función de tus sentimientos (“no voy a poder”, “no me va a salir bien”, “nunca lo hice”, “no estoy súper-híper-ultra bien con el Señor”…).
Mejor piensa en esto, alguien pensó en ti y te invitó a participar porque primero Dios pensó en ti y Él te conoce mejor que nadie, claro, no te voy a negar que es mentira que todo lo nuevo produce miedo e inseguridad, pero puedes ir y decirle al Señor: “Tengo miedo, me siento inseguro, nunca lo hice antes, y vengo a decirte todo esto para que me llenes de tus fuerzas ¡y no me dejes solo! Así como utilizaste a Moisés para hacer cosas grandes también utilízame a mi y como estuviste con él te ruego que también estés conmigo”
¡Piénsalo! Si Dios pensó en ti es porque sabe que puedes hacerlo. ¡Anímate a creerle!
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