jueves, 24 de septiembre de 2015

Se acaba la semana, se acaba el mes, se acaba el mundo

Podrá parecerte un poco exagerado nuestro título de hoy. Bueno, posiblemente sí lo sea, pero no es por una mala razón. 

Hemos llegado hasta este punto del año y aunque no es diciembre todavía, me parece que sería bueno que pongamos en orden las cosas sobre la mesa. 

Trabajo, escuela, iglesia, familia, amigos… todo sigue su rumbo; sin embargo, aunque estos puntos son importantes, de nada sirve si no tenemos como “fondo de escritorio” en nuestra vida lo que realmente importa. La meta principal. La razón por la cual debiéramos vivir. 

La vida eterna al lado de Jesús.


¿Has pensado este día lo poco que falta para comer del árbol de la vida? 
¿Te emocionaste hoy por saber que pronto podrás volar por el universo a la velocidad de la luz sin necesidad si quiera de un traje espacial? 
¿Eres consciente de que ya no habrá necesidad de usar kleenex porque no tendrás más lágrimas que derramar? 

No más cansancio, estrés, flores en los panteones; no más miedo por caminar en calles oscuras, no más inseguridad; nunca más serás tentado ni dañarás a tus seres queridos por las palabras equivocadas que uses. 

¿Puede esta descripción mejorar? ¡Claro!

Podrás usar tu increíble voz para cantar eternamente en el coro celestial. Descubrirás tantos secretos que tu ángel te compartirá (como la razón por la cual perdiste la combi ese día y no tuviste que sufrir un accidente), tendrás amigos de otros mundos que te enseñarán miles de trucos científicos que jamás pensaste que existirían. Comerás los manjares más deliciosos del universo. Retomaremos el lugar que nos corresponde por derecho sanguíneo… un lugar junto al trono de Dios gracias a la sangre de Cristo. 

Pero lo mejor de todo es que podremos conocerlo a él, acercarnos hasta sentir sus brazos a nuestro alrededor y escuchar junto a nuestro oído su suave y dulce voz diciendo: 

-Tranquilo, todo se ha acabado ya. Nunca más te separarás de mi.



Podríamos decir: ¿cuánto aún faltará Señor? 

Que este sábado puedas mantener viva la fe de que: ¡CRISTO VIENE PRONTO!

"He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra." Apoc. 22:12

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