No se angustien ustedes. Crean en Dios
y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchos
lugares donde vivir; si no fuera así, yo no les hubiera dicho que voy a
prepararles un lugar.
Y después de irme y de prepararles un lugar,
vendré otra vez para llevarlos conmigo, para que ustedes estén en el mismo
lugar en donde yo voy a estar. Juan 14:1-3
Leyendo días atrás el
matinal de adultos de 2014 encontré lo siguiente: “Hemos visto nacer el
adventismo a partir del movimiento de Guillermo Miller, luchar para hallar una
identidad en el periodo posterior a 1844…. De un puñado de creyentes dispersos
sin ninguna estructura institucional, el adventismo se ha convertido en una
iglesia mundial de 17 millones de personas, con una curva que marca una
tendencia de crecimiento acelerado. Pero, ¿por qué estamos aquí?”
Me mantuve con esa
pregunta unos cuantos minutos. Entonces, vino a mi mente una frase del Espíritu
de Profecía dado por Dios a la Hna. White, son palabras que seguramente has
escuchado, visto, leído, repetido en diversas ocasiones en alguna ceremonia
especial en la iglesia, tal vez hasta la tengas escrita en algún libro o la
hayas subrayado, pero quizá no ha hecho el eco sonoro llamativo en tu mente que
te haga despertar: “Con semejante
ejército de obreros, como el que nuestros jóvenes, bien preparados, podrían
proveer, ¡cuán pronto se proclamaría a todo el mundo el mensaje de un Salvador
crucificado, resucitado y próximo a venir!”
Quiero que notes en
el texto anterior el énfasis que se da referente a un Salvador que murió por
todos sus hijos en una muerte horrible, crucificado de manera injusta por amor
a ti y a mí. Pero que además resucitó, ¡venció a la muerte!. Y la mejor parte
es que está por venir al mundo para llevarnos a la Patria Celestial.
Esta es la respuesta
a la pregunta: no estamos aquí únicamente para pertenecer a una religión y
reunirnos como hermanos (demasiadas congregaciones lo realizan), no me
encuentro en este mundo solo para mencionar del amor, perdón y salvación de
Dios (muchas denominaciones lo hacen), estoy aquí porque debo PROCLAMAR que
Cristo murió, resucitó Y QUE VIENE POR SEGUNDA VEZ. Esa es mi misión, cada día
es mencionarles a las personas que Cristo Viene Pronto en las nubes de los
cielos y que deben estar listas para recibirle. ¡Amén!
Gracias Señor porque
nos has permitido ser parte de tu ejército de obreros. Creo firmemente que Dios
vendrá por segunda vez porque eso dice su Santa Palabra, créelo fielmente tú
también y permitamos esparcir este mensaje a todo el mundo en mí generación.
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