¿Qué es la cuarentena?
La hay una Norma Oficial Mexicana que la define como: Conjunto de medidas preventivas, restrictivas, que se desarrollan para evitar la propagación de una enfermedad en una región a partir de un foco notificado; o bien, para impedir la introducción de una enfermedad a una región, entidad federativa o el territorio nacional.
Estamos a punto de entrar en un estado de cuarentena, ¿por qué es tan importante tener 40 días de ayuno y oración? Bueno, podemos comparar algunos términos de la definición de "cuarentena" con nuestra situación espiritual; de esta forma podremos contestar a la importancia del ayuno y la oración.
Necesitamos dos tipos de medidas, PREVENTIVAS y RESTRICTIVAS en vías de evitar la propagación de una enfermedad. Pero, ¿cuáles serían las medidas preventivas?
La Oración, por su puesto forma parte de las medidas preventivas que necesitamos contra el pecado. Ya en los primeros capítulos de la historia de la humanidad vemos la importancia de tener medidas preventivas contra el pecado, Enoc es un gran ejemplo, el cuál tuvo tan buenas medidas preventivas, que Dios no permitió su muerte (Génesis 5:24). Porque Dios está dispuesto a dar paz y seguridad en la batalla contra el pecado a todos los que le pidan, esto según los principios sobre la naturaleza dadivosa de Dios presentados en Lucas 11. Tenemos un Dios que no nos da falsas esperanzas respecto a la oración. Si queremos tener medidas preventivas contra el pecado, la oración y el estudio de La Palabra son buenas medidas por las cuáles empezar, orar es sencillo, una práctica que podemos hacer habitual, tan sencillo y efectivo cómo lavarse las manos si de prevenir enfermedades se trata.
En cuanto a las medidas restrictivas, pueden ser muy diversas, esto dependerá del tipo de enfermedad. Tenemos muchas prácticas en principio inofensivas: Tomar demasiado tiempo para mirar la televisión, demasiado tiempo en Facebook, el trato descuidado que damos a nuestros cuerpos. Todo esto paulatinamente va dañando nuestra relación con Dios y, con el tiempo caeremos en pecado, si en verdad queremos alejarnos del pecado, debemos ir abandonando paulatinamente estos hábitos. Nadie que fume puede decir que se está previniendo del cáncer, de la misma manera, no podemos decir que estamos previniéndonos del pecado hasta que no empecemos a abandonar nuestros malos hábitos.
La última parte de la definición de cuarentena, habla de prevenir la propagación e introducción de enfermedades. ¿Cuál es esa enfermedad que debemos prevenir? El pecado, por supuesto. Nos queda claro que es la causa de todos los males que nos afectan hoy en día, la razón que expulsó a Adán y Eva del Edén. Es un mal del que todos padecemos en menor o mayor medida (Romanos 3:23). En cada faceta de nuestras vidas hemos sido víctimas o ejecutores del pecado de una u otra manera.
La hay una Norma Oficial Mexicana que la define como: Conjunto de medidas preventivas, restrictivas, que se desarrollan para evitar la propagación de una enfermedad en una región a partir de un foco notificado; o bien, para impedir la introducción de una enfermedad a una región, entidad federativa o el territorio nacional.
Estamos a punto de entrar en un estado de cuarentena, ¿por qué es tan importante tener 40 días de ayuno y oración? Bueno, podemos comparar algunos términos de la definición de "cuarentena" con nuestra situación espiritual; de esta forma podremos contestar a la importancia del ayuno y la oración.
Necesitamos dos tipos de medidas, PREVENTIVAS y RESTRICTIVAS en vías de evitar la propagación de una enfermedad. Pero, ¿cuáles serían las medidas preventivas?
La Oración, por su puesto forma parte de las medidas preventivas que necesitamos contra el pecado. Ya en los primeros capítulos de la historia de la humanidad vemos la importancia de tener medidas preventivas contra el pecado, Enoc es un gran ejemplo, el cuál tuvo tan buenas medidas preventivas, que Dios no permitió su muerte (Génesis 5:24). Porque Dios está dispuesto a dar paz y seguridad en la batalla contra el pecado a todos los que le pidan, esto según los principios sobre la naturaleza dadivosa de Dios presentados en Lucas 11. Tenemos un Dios que no nos da falsas esperanzas respecto a la oración. Si queremos tener medidas preventivas contra el pecado, la oración y el estudio de La Palabra son buenas medidas por las cuáles empezar, orar es sencillo, una práctica que podemos hacer habitual, tan sencillo y efectivo cómo lavarse las manos si de prevenir enfermedades se trata.
En cuanto a las medidas restrictivas, pueden ser muy diversas, esto dependerá del tipo de enfermedad. Tenemos muchas prácticas en principio inofensivas: Tomar demasiado tiempo para mirar la televisión, demasiado tiempo en Facebook, el trato descuidado que damos a nuestros cuerpos. Todo esto paulatinamente va dañando nuestra relación con Dios y, con el tiempo caeremos en pecado, si en verdad queremos alejarnos del pecado, debemos ir abandonando paulatinamente estos hábitos. Nadie que fume puede decir que se está previniendo del cáncer, de la misma manera, no podemos decir que estamos previniéndonos del pecado hasta que no empecemos a abandonar nuestros malos hábitos.
La última parte de la definición de cuarentena, habla de prevenir la propagación e introducción de enfermedades. ¿Cuál es esa enfermedad que debemos prevenir? El pecado, por supuesto. Nos queda claro que es la causa de todos los males que nos afectan hoy en día, la razón que expulsó a Adán y Eva del Edén. Es un mal del que todos padecemos en menor o mayor medida (Romanos 3:23). En cada faceta de nuestras vidas hemos sido víctimas o ejecutores del pecado de una u otra manera.
Dicho lo anterior, cabe resaltar nuestra necesidad de entrar
en una cuarentena, en la cual cumplamos con todas las medidas en vías de
prevenir la propagación e introducción del pecado en nuestras vidas. Estamos en
una constante lucha, no contra carne ni sangre, sino contra principados y
potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes
espirituales de maldad en las regiones celestiales. Por eso, debemos
revestirnos con la armadura de Dios para poder estar firmes contra las insidias
del enemigo (Efesios 6).
Que estos 40 días de ayuno y oración que están por
comenzar, esta cuarentena en que nos someteremos, nos deje un corazón renovado
y fuerzas nuevas que nos ayuden a tener una relación estrecha con Dios, para
que así como Enoc fue llevado al cielo, nosotros también podamos unirnos con
él.
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