
¡Ah! ¡Cómo me molestan las injusticias sociales! ¿A ti también?
¡Sí! Te entiendo, ¿cómo la gente puede permitirlas? Yo por eso, cuando me topo con un video sobre maltrato a los animales o de ayuda a los necesitados en la calle, en seguida lo comparto y etiqueto a varios amigos. Tenemos que hacer algo para hacer consciencia ¿verdad? ¡A ver si la gente ya hace algo!
Me llegó una notificación... alguien me etiquetó en una foto... a ver...
¡No! ¡No! ¡Eliminar! Es que, esa no soy yo. Bueno, sí soy, pero es que... no traía dinero, por eso no ayude a esa señora.
¿Te ha pasado algo como ésto?
Es cierto, no podemos hacernos cargo de todas las personas necesitadas del mundo; pero tampoco podemos ignorar a las que están cerca de nosotros.
Quiero contarte de alguien que pasó por lo mismo que nosotros.
Jesús llamó a Simón (Pedro) y a su hermano Andrés para ser sus seguidores. Cualquiera pensaría que por aceptar a Jesús, en ese preciso momento tendrían su mismo corazón y espíritu hacia los demás, pero ¿qué crees? Eso no ocurrió.
Recuerdas cuando los niños vinieron a ver a Jesús, bueno, los discípulos no los dejaban verlo.
¿La mujer cananea que tenía la hija enferma? Ellos le dijeron a Jesús que le dijera a la mujer que se fuera para que no los siguiera molestado.
Incluso después de que Jesús resucitó y fue al cielo, Pedro tuvo que recibir una visión que lo preparó para aceptar ir con gentiles (romanos) a predicar de Jesús.
Pero aun así, Pablo tuvo que llamarle la atención en algún momento porque su trato a los gentiles frente a los judíos no era el de un seguir de Jesús.
¿No amaba Pedro a Jesús? Claro que sí. ¿Entonces?
Al igual que nosotros, Pedro, por ser pecador necesitaba una transformación de su naturaleza "carnal" a una "espiritual". Romanos 8 lo explica claramente. Esa transformación se llama "santificación", es donde nos encontramos todos los que hemos sido bautizados al aceptar a Jesús.
¡Así que lo que tenemos que hacer es sentarnos a esperar a que Jesús nos transforme, nos haga amar al prójimo y después vamos a ayudar a todo el mundo! ¡NO! Naturalmente que no.
Lee esto:
"Jesús no cambia el carácter en su venida. La obra de transformación debe hacerse ahora. Nuestra vida diaria determina nuestro destino. Debemos arrepentimos de nuestros defectos de carácter y vencerlos mediante la gracia de Cristo, y debe formarse un carácter simétrico mientras estamos en este período de prueba, a fin deque seamos idóneos para las mansiones de arriba."
Eventos de los últimos días pág. 248
Se acerca el día mundial de la juventud en la que se espera que todos los jóvenes adventistas del mundo participemos, no con una gran fiesta en nuestro honor, sino en una fiesta de bondad y testificación. Ese día debiera ser un ejemplo de lo que debes vivir a diario, con la ayuda de Dios: convertirte en las manos de Jesús, ser los pies de Jesús, ¡ser tú el sermón!
"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres"...
Filipenses 2: 5-7
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