Te invito entonces a que chequeemos juntos una frase en la Biblia que posiblemente se nos haya pasado por alto. Prepara tu Biblia porque hay muchos textos que deberás buscar.
¿Recuerdas a los heteos? La Biblia habla de ellos en varias ocasiones, por ejemplo:
- Los heteos vivían en la tierra de Canaán. Específicamente cuando Dios prometió a los patriarcas ese territorio dijo que los heteos vivían ahí (Gén. 15: 18-20 o Jos. 1:3 y 4).
- Los heteos eran personas que no amaban a Dios. La Biblia dice que Esaú se casó con 2 hijas de los heteos y que esas chicas "fueron amargura de espíritu para Isaac y Rebeca", los suegros. Tan mala era la conducta de ellas que Rebeca le dijo a su esposo que si su hijo Jacob se casaba con alguna hija de Het ella prefería morir (Gén. 26: 34, 35 y Gén. 27: 46).
Bueno y ¿qué tienen que ver los heteos?
Abre tu Biblia en Génesis 23: 5 y 6 (no voy a poner el versículo así que ABRE TU BIBLIA)
¿Qué le dijeron a Abraham? ¿No es sorprendente?
Ahora veamos qué hizo éste hombre para que los heteos, personas que no conocían a Dios se refirieran de él de esa manera:
1. Abraham edificaba altares a Dios en los lugares por los que viajaba, naturalmente la gente lo veía y sin duda se intrigaban por eso. (Gén. 12: 7, 8)
2. Aunque pocas veces nos imaginamos a Abraham como un guerrero, la Biblia menciona que él era buscador de justicia y defensor de los débiles. (Gén. 14: 10- 16)
3. Era también leal a sus promesas y no le avergonzaba decirlo. (Gén. 14: 21-24)
4. Abraham era una persona honrada. En un momento tuvo la oportunidad de tomar un territorio gratuitamente y él prefirió pagar el precio justo por la tierra (Gén. 23: 12, 13)
Ahora viene otro detalle, si recordamos bien Abraham no tiene ante nosotros una imagen impecable; mostró falta de fe y se equivocó al menos en tres ocasiones bien claras, con Agar (Gén. 16), Abimelec (Gén. 20) y el Faraón (Gén. 12: 10-20).
¿Y entonces? Bueno, aprendemos esto:
-Dios no busca a gente perfecta, sino a personas que estén dispuestas a obedecerlo y permitirle ser cambiados por él.
- Dios tiene planes grandes para nuestra vida a pesar de nuestros errores.
- Al igual que Abraham podemos ser recordados como "Amigos de Dios" (Sant. 2: 23)
Tal vez no te des cuenta de cuán diferente eres al resto de las personas, pero si de verdad tienes contacto con Jesús, tus actos, tu forma de hablar, vestir y tratar a los demás reflejará lo que en realidad siempre has sido, lo que Satanás no quiere que sepas, lo que Jesús vino a recordarte: que eres parte de la realeza, que eres un príncipe o princesa de Dios.
Así que vive tu vida de forma que otros puedan decir: "eres un príncipe de Dios entre nosotros".


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