La oración y la fe son nuestra conexión a Dios, Aquel que puede hacer lo que sea. En toda la Biblia se relatan historias donde Dios obra milagros para rescatar a sus hijos y responder sus oraciones.
A lo largo de todas las escrituras se nos muestra que la palabra del Señor es siempre verdad, podemos confiar en sus promesas. Cada historia nos brinda una impresionante evidencia de que Él rescata, Él sacia necesidades, Él sana.
Los discípulos estuvieron 10 días orando, como Cristo les dijo. El resultado fue un maravilloso derramamiento del Espíritu Santo, que los equipó para el servicio, 3000 almas se convirtieron ese día y ese fue solo el comienzo. Los discípulos recibieron coraje, fuerza y todas las habilidades que necesitaban.
Cuando relatamos este tipo de historias, muchas veces nos enfocamos más en los excitantes detalles del milagro realizado, pero si regresamos un poco más el tiempo nos daremos cuenta que todas esas historias inician con el protagonista de la historia postrado ante Dios en oración, y muchas veces no solo en oración sino también en ayuno. Entonces en respuesta a la unidad en el ayuno y la oración, Dios obra sus maravillas y entonces conoceremos claramente quién es nuestro Dios.
Mañana comenzaremos un proyecto que debe ser la base de todos nuestros demás proyectos, el fundamento donde nuestros sueños florezcan y se hagan realidad. Durante los siguientes #10DíasDeOración, unámonos y conozcamos quién es nuestro Dios. El tiempo de ver sus maravillas y su poder actuando sobre nosotros es hoy.

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