"Y cuando el tabernáculo haya de trasladarse, los levitas lo desarmarán, y cuando el tabernáculo haya de detenerse, los levitas lo armarán; y el extraño que se acercaré morirá... Los levitas acamparán alrededor del tabernáculodel testimonio, para que no haya ira sobre la congregación de Israel, y los levitas tendrán la guarda del tabernáculo del testimonio".
Números 1:51,53.
Este mes hablaremos del Santuario, pero antes de meternos con los muebles y las ceremonias, quisiera hablar de los levitas, este grupo de personas fueron asignados divinamente a una tarea muy especial y sagrada.
En esta vida siempre hay una tarea específica que a cada uno nos toca cumplir, es parte de nuestra existencia realizar tareas o cumplir con ocupaciones; algunas tareas son más comunes que otras, y algunas mucho más especiales que otras.
Los levitas como sus otros hermanos habían peregrinado por el desierto, antes habían vivido en Egipto y quizá muchos habían contraído algunas de las costumbres egipcias, sin embargo a Dios nunca le importa tu pasado, y cuando Él dice que te necesita, ya pensó en todo y te capacitó para todo.
La tarea encomendada a los levitas, era a simple vista sencilla, armar y desarmar el tabarnáculo, trasladarlo a donde ellos se movieran al desierto, parece que cualquiera con habilidades de armar un rompecabezas, otro con buena memoria y otros muy fuertes podían cumplir con esta tarea. ¿Por qué entonces solo un grupo podía cumplir con esta tarea?
Y no, nadie más podía siquiera acercarse al santuario, porque inmediatamente moría, ahora ya no es tan sencilla la tarea, y además, ¡era una tarea mortal! ¡Un trabajo de riesgo! ¿Te has imaginado cómo habrá sido ver morir a alguien solo por querer ayudar?
-¡Oh no, se me cayó una tela!- Y si un niño se acercaba corriendo a ayudarte, ese niño moría. ¿Cruel, no?
Dios siempre ha sido y será un Dios de orden, y siempre tiene tareas específicas para cada uno, además Dios creó la idea del santuario como una manera de instruir a todo el pueblo de Israel acerca de la correcta adoración y el precio de la salvación, Dios quería que el orden de la adoración no se corrompiera de ninguna manera, y los levitas eran los encargados de cuidar esto. ¡Vaya tarea!
Tristemente la historia relata que con el tiempo la adoración se desvirtuó y en algunos tiempos fue corrompida con prácticas que Dios no había pedido.
¿Y qué tiene que ver esto conmigo?
Hoy hemos sido llamados, al conocer la verdad del Santuario, a proclamar y preservar la correcta adoración, sin que tú hayas pedido esta tarea, Dios nos la asignó, y es todavía una tarea de vida o muerte.
A veces pasamos nuestra vida como cristianos, pensando que somos igual que cualquier otra persona, ¡pero no! Tenemos en nuestros hombros la responsabilidad de aprender a adorar a Dios correctamente y compartirlo con los demás, ¡somos levitas! Conocemos, porque sí conocemos, ¿verdad? ¿Conocemos la correcta adoración? ¿Estamos guardando a nuestros hermanos de morir?
¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado!
Si aún tenemos dudas de qué significa el enunciado de arriba, pidámosle a Dios que nos muestre cómo adorarlo correctamente y cómo compartirlo.




