"Con semejante ejército de obreros, como el que nuestros jóvenes, bien preparados, podrían proveer, ¡cuán pronto se proclamaría a todo el mundo el mensaje de un Salvador crucificado, resucitado y próximo a venir!"
Consejos para los maestros, pág. 477
Hoy hablaremos brevemente de historias de jóvenes como tú y yo que obedeciendo a Dios dieron importantes mensajes al mundo.
José, hijo de Jacob.
La Biblia dice que todo lo que hacía prosperaba, ¿su secreto? "Jehová estaba con él" (Gén. 39: 3). Este muchacho que llegó a Egipto a los 17 años se convirtió en el segundo hombre más importante del mundo conocido en su época a la edad de 30 años. ¡Impresionante! ¿Crees que ningún egipcio supo qué lo hacía tan singular?
"No sólo para el reino de Egipto, sino para todas las naciones relacionadas con ese poderoso reino, se manifestó Dios por medio de José. Quiso hacerle portaluz para todos los pueblos, y le colocó en el segundo puesto después del trono, en el mayor imperio del mundo, a fin de que la iluminación celestial pudiese extenderse lejos y cerca. Por su sabiduría y justicia, por la pureza y benevolencia de su vida diaria, por su devoción a los intereses de la gente—y ello a pesar de que era una nación de idólatras,—José fué representante de Cristo. En su benefactor, al que todo Egipto se volvió con gratitud y alabanza, ese pueblo pagano, y por su medio todas las naciones con las cuales estaba relacionado, habían de contemplar el amor de su Creador y Redentor."
Joyas de los Testimonios 2, pág. 477
Salomón.
Pidió a Dios lo que realmente era importante, sabiduría. Dios se la concedió alegremente y también lo llenó de prosperidad. ¿Qué ocurrió?
"A medida que transcurrían los años y aumentaba la fama de Salomón, procuró él honrar a Dios incrementando su fortaleza mental y espiritual e impartiendo de continuo a otros las bendiciones que recibía. Nadie comprendía mejor que él que el favor de Jehová le había dado poder, sabiduría y comprensión, y que esos dones le eran otorgados para que pudiese comunicar al mundo el conocimiento del Rey de reyes."
Profetas y Reyes, pág. 23
Daniel.
Un caso muy similar al de José. En un país extraño su fidelidad llegó a ser un mensaje poderoso de testificación.
"De Daniel y sus compañeros en Babilonia, de Mardoqueo en Persia, brotaron vívidos rayos de luz en medio de las tinieblas de las cortes reales."
Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 37
Podríamos hablar de Juan, Timoteo, Juan Marcos y muchos más, pero vayamos adelante en la historia.
Elena G. de White.
Recibió su primera visión a la edad de 17 años. Durante algún tiempo incluso le pidió a Dios que eligiera a otra persona para la obra a la que estaba llamada por sentirse incapacitada para ella; sin embargo su amor a Dios y deseo de obedecerlo fue más fuerte y aceptó ser el medio por el cual el Señor se comunicara con su pueblo en los últimos días.
Nosotros, jóvenes del siglo XXI, pertenecientes a la iglesia de Laodicea, somos llamados como soldados en el ejército de Dios, debemos dar el último llamado de advertencia al mundo. Al igual que éstos personajes, podremos tener carencias, falta de fuerzas o temor a ésta gran responsabilidad, pero la promesa es:
"Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo."
2 Corintios 12:9
¿Avanzaremos por fe?