Es el 3 de agosto de 2014, un pequeño campamento con 120 jóvenes ve concluir un Retiro Espiritual lleno de bendiciones. Hace menos de 24 horas una señorita entregó su vida a Cristo por medio del bautismo y llega el momento en que cuenta su experiencia.
Entre tantas cosas que dijo, algo llamó la atención de varios jóvenes:
- No dejen de invitar a sus amigos.
Y es que el sentido de pertenencia es algo que el joven del siglo XXI busca de forma desesperada. Hoy vivimos en comunidades cada vez más grandes. En América Latina aproximadamente el 80% de la población reside en áreas urbanas (ONU). A pocos nos es ajeno saber cómo son las relaciones personales entre las personas que viven en áreas urbanas. Con frecuencia no conoces ni al vecino de junto.
En estas comunidades, tan llenas de gente, es fácil sentirse solo. Esto puede explicar la creciente popularidad de las tribus urbanas, dónde los jóvenes se agrupan bajo estandartes que conllevan formas similares de vestimenta, gustos musicales, hábitos de recreación y hasta de pensamiento. Todo en busca de sentirse parte de una comunidad, huyendo de la soledad que es inminente en toda gran ciudad.
¿Es esta necesidad de tener un sentido de pertenencia una desventaja para los JA?
¡Todo lo contrario!
A diferencia de las tribus urbanas, la iglesia puede llegar a ser un refugio, dónde cada individuo es respetado y apreciado en medio de las diferencias. Esto es algo que debe notarse de primera instancia por cualquier persona ajena a la iglesia que se asome por nuestros templos. Pero, ¿cuál es la realidad en tu iglesia?
¿Acaso somos jóvenes con las condiciones sociales para recibir a aquellos que huyen de la soledad de las ciudades y a la vez de la presión social en las tribus urbanas?
¿Acaso actuamos como una tribu urbana más, dejándonos llevar por un sólo estereotipo de cristianismo?
De entre lo que podemos aprender, es que debemos cultivar una sincera amistad entre todos los jóvenes de nuestra iglesia, que todos se integren, de aquí la importancia de tener actividades sociales que permitan generar "ese rollito buena onda", que nos preparen para recibir todo tipo de juventudes para llevarlos a los pies de Cristo.
La tolerancia es primordial en estos casos, da igual si nos llega el más nerd de los jóvenes de la ciudad o el más extravagante gótico de la colonia. El entorno social debe ser adecuado para darle comodidad al joven que se acerca por primera vez a conocer a Cristo, un entorno amigable lleno de tolerancia y empatía es todo lo que se necesita. El Espíritu Santo hará el resto.
Aprovechemos cada oportunidad que se presente para salir de los esquemas que nos impiden generar "ese rollito buena onda". Apartarnos de nuestras diferencias personales, nuestra intolerancia, nuestros prejuicios y nuestra falta de empatía. La Cena del Señor, un Sábado Joven, una Federación, un Congreso; todas son oportunidades para generar lazos de verdadera amistad entre los jóvenes de tu iglesia.
Actividades como las de los Clubes de Guías Mayores y Conquistadores son muy buenas para generar lazos de amistad en medio de la necesidad de cooperación para sacar los proyectos adelante.
Y es que recordemos que somos los encargados de dar a conocer a Jesús al mundo, un Jesús triunfante y próximo a venir, cada aspecto de nuestras iglesias debe estar enfocado a lograr esta misión, desde el edificio hasta las relaciones personales de sus miembros.
"El Señor tiene esta última llamada de misericordia que dar al mundo". (Elena G. de White).
¿Estás listo para recibirla y compartirla?