martes, 15 de diciembre de 2015

Mi gratitud y el mensaje del Primer Ángel

"Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas" Apocalipsis 14: 7

El año 2015 comienza su agonía, y con él, todos los sucesos que, para bien o para mal, han cambiado nuestras vidas. Es normal que, como seres creados por Dios, tengamos la necesidad de agradecer a Dios por sus cuidados, sus bendiciones, por las pruebas y por su gracia para con nosotros y nuestros seres amados.

Durante el mes de diciembre la asistencia en las iglesias aumenta, personas que desaparecen todo el año vuelven a las iglesias en las últimas semanas decembrinas para agradecer o para buscar una segunda oportunidad con Dios, las últimas semanas del año son perfectas para proclamar el mensaje de salvación a personas que de hecho llegarán a nuestros templos en busca de compañía, de paz y de consuelo para sus angustiadas almas.

Debemos ser astutos, la gratitud que en nuestros corazones arde, debe trascender más allá de una ofrenda, más allá de asistir una semana entera a nuestros templos. Y es que esta misma gratitud, aprovechada de la manera correcta, es una oportunidad perfecta para abordar el mensaje triangélico desde el principio.

Nada más acorde con el mensaje del Primer Ángel que nuestra necesidad de agradecer a nuestro Dios por las bendiciones recibidas ya que, incluso antes de del agradecimiento como tal, es necesario reconocer al gran Yo Soy como nuestro creador, como nuestro sustentador, como el Todopoderoso que, además, ha diseñado ese plan tan complejo y maravilloso de Salvación.

La hora del juicio ha llegado, los nombres de cada persona que ha habitado este planeta (comenzando por Adán) están siendo pasados y siendo anotados, o no, en el libro de la vida. Nosotros como espectadores de este punto de inflexión en la historia de la redención, no nos queda más que reconocer el proceder justo y santo de nuestro Dios, quién ha dado la autoridad a Cristo (Juan 5:22), lo cual, es una gran noticia para nosotros, pues seremos enjuiciados por el mismo Cristo que ha dado su vida por amor a cada uno de nosotros.

Como siervos de Dios, el proclamar su pronta venida, es un placer, como el niño que anuncia el regreso de su padre cuando vuelve de un largo viaje. El mensaje de los 3 ángeles debe ser proclamado y, si nuestra gratitud es el motor que impulsa nuestro deseo de anunciarlo, comenzando por el mensaje del Primer Ángel, entonces, es una oportunidad que no debemos desaprovechar.

Las razones para estar agradecidos en un año, son incontables, como el número de moléculas de ATP que nuestros cuerpos han usado desde el 1 de enero, como el número de moléculas de oxígeno que han entrado a nuestros cuerpos, tan sólo hoy y como las estrellas que nos han hecho meditar en los cielos estrellados que Dios nos ha regalado. La creación de nuestro Dios, tan magnífica, que no nos queda más que rendirnos ante Jehová en solemne adoración.

Que nuestra gratitud pueda trascender los muros de nuestros templos en este fin de año, y que podamos aprovechar la oportunidad para anunciar que Cristo viene otra vez.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario