lunes, 25 de agosto de 2014

Violando el Sábado... Desde el templo

Lunes 4 de agosto, mi primer día del semestre en la universidad. Después de un par de años en la carrera uno puede prever lo que viene, la clásica charla motivacional del profesor, seguida de las condiciones de la evaluación. Uno está muy atento escuchando las condiciones para exentar y librarse de los finales al término del semestre. Los profesores del siglo XXI tienen una recomendación base.
-Favor de tener sus teléfonos móviles silenciados.
A partir de esta recomendación vienen las demás, como: llegar temprano, tener buena disciplina, y otros lineamientos del comportamiento que se esperan de todo buen estudiante.

Sábado 9 de agosto, después de una agotadora semana, llega el sábado tan anhelado de descanso. El día se siente diferente, despertar temprano parece costar menos. Puntuales todos a las 9 de la mañana comenzamos con la Escuela Sabática, un día muy gratificante aprendiendo las enseñanzas de Jesús.

Entonces llega el momento de los anuncios, una joven muy elegante sube al púlpito y comienza a realizar una serie de amables invitaciones:
- El ministerio de la mujer estará reuniéndose mañana domingo a las 8:00 AM.
- El club de Conquistadores tendrá reunión hoy a las 3:30 PM, no olviden traer su maqueta de nudos.
- Hay un automóvil gris con placas ABC-1234 que se encuentra mal estacionado, favor de moverlo.
- Ya llega el tiempo del Culto Divino "favor de tener sus teléfonos móviles silenciados".

¿Qué?
La misma recomendación de la universidad, ahora en la iglesia.
¿Realmente esta recomendación era necesaria?
¿Acaso la reverencia no es algo que todo buen adventista trae implícitamente al entrar en una casa de adoración?

Y entonces el sermón de ese día respondió todas las preguntas, de forma curiosa.
La respuesta se encuentra en Mateo 5:27 y 28:
Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio.
Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio en su corazón.

Y la idea clave: Este argumento que da Jesús, aplica no solamente al séptimo mandamiento, es válido para cada uno de los 10 mandamientos.

Entonces ¿cómo es posible que estemos violando el cuarto mandamiento en nuestro corazón?
Todo buen adventista de entrada, no trabaja los sábados, y asiste a todos los cultos que la iglesia ofrece de puesta a puesta de sol. Y sin embargo, nuestras iglesias están llenas de violadores del sábado.

Y es que, al igual que aquel que mira a una mujer para codiciarla, podríamos estar dentro de nuestros templos, codiciando los otros 6 días de la semana. Pendientes que dejamos en el trabajo, la escuela, la casa... Pendientes en nuestro entretenimiento.

Y no hablamos de un día de descanso visto desde el punto de vista fariseo, que vemos en Mateo 12, hablamos de un día de descanso que nace del corazón. La recomendación es muy simple: No codiciemos los otros 6 días de la semana durante el sábado.

¿Qué significa codiciar los otros 6 días de la semana?
Muy simple, desear que el sábado termine lo antes posible para poder atender nuestros deberes mundanos, contando los segundos para que se oculte el último rayo de sol para conocer el resultado del partido de futbol, el clásico del torneo. La tarea que dejamos pendiente, los platos que dejamos sin lavar, las actualizaciones de Facebook que tenemos sin revisar.

Más triste aún, los adventistas del siglo pasado debían esperar para tener contacto con el mundo secular mientras estaban en los templos, sin embargo, el adventista del siglo XXI tiene todo el contacto con el exterior del templo en su bolsillo. Los teléfonos cada vez más capaces, nos permiten aprovechar cualquier momento para dar rienda suelta a esa codicia por los otros 6 días de la semana.

Estamos a un par de "clics" de conocer los resultados del partido clásico de futbol, de leer en qué terminó la telenovela más popular, de saber si mi equipo de trabajo ya está haciendo su parte, a través del correo electrónico y si el pendiente que dejé en la oficina está causando algún inconveniente.

¿debemos apagar, silenciar o dejar nuestros teléfonos en casa?
La respuesta está en cada uno de nuestros corazones.

Lo que sí me gustaría, es corregir el amable anuncio de la joven en mi iglesia:
- Llega el tiempo del Culto Divino. Preparemos nuestros corazones para recibir el pan espiritual.

Lo importante es comprender correctamente esta frase, ya que, si nuestra mente y nuestro corazón está preparándose para tener un momento especial con Jesús, todas las acciones físicas para guardar el sábado cómo es debido, vendrán por añadidura.

#YoGuardoElSábado

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